Si tuviéramos que resumir 2025 en una palabra, sería movimiento. No solo por todo lo que pasó, sino por cómo pasó: sin pausa, con intención y con muchas historias sucediendo al mismo tiempo.

El año empezó en febrero con Curves in Motion, una colección que nació de observar el cuerpo y entender que nada permanece quieto. Las piezas se pensaron para acompañar, adaptarse y fluir. Casi sin transición, esas mismas curvas encontraron un nuevo ritmo en el Carnaval de Barranquilla. El segundo drop de la colección llegó con más energía y esa sensación de que el diseño también puede ser celebración.
En abril, la historia cambió de escenario. Nuestra tienda dejó de ser solo tienda y se convirtió en galería. Junto al artista Miguel Cárdenas lanzamos Joyas Bestiales y, durante ese tiempo, el espacio se llenó de piezas que cruzaban fronteras entre joyería, arte y hogar. Fue uno de esos momentos en los que todo convive: objetos, conversaciones y miradas curiosas.
Mayo bajó el ritmo y lo hizo más íntimo. Para el Día de la Madre viajamos a Bucaramanga y pusimos el foco en alguien irrepetible: la abuela de Paula, a sus 97 años. Ella fue la protagonista de una campaña que no buscaba vender, sino recordar. El resultado fue un video que hoy hace parte de la memoria de la marca y de nuestra historia personal.
Julio volvió a acelerar las cosas. En Colombiamoda presentamos nuestra colección en colaboración con Vélez, un proyecto que unió materiales, oficios y visiones. La respuesta fue inmediata y confirmó que el diseño colombiano, cuando se construye con coherencia, conecta más allá del contexto.

Septiembre fue, sin duda, uno de los puntos más altos del año. Lanzamos Lorica, una colección inspirada en la idea de armadura y fuerza contemporánea, mientras la marca viajaba aún más lejos. Participamos por primera vez en una macrorrueda en Osaka y Tokio, marcando nuestro regreso al mundo B2B internacional. Fue volver a sentarnos con buyers, a presentar nuestras piezas en nuevos mercados y a abrir conversaciones globales. El viaje continuó en París, donde presentamos nuestro showroom para buyers durante Paris Fashion Week, consolidando ese diálogo con la industria.
Entre lanzamientos y viajes, las piezas siguieron recorriendo el mundo. Barranquilla, República Dominicana, Guatemala, Madrid, Barcelona, Panamá, Ecuador, París, Miami y México hicieron parte del mapa de Pop-ups PM en 2025. Además, abrimos operaciones en Ecuador y nos aliamos con St. Dom. para llegar a Cartagena, sumando nuevos capítulos a nuestra expansión.
También fue un año para quienes siempre están. Realizamos cuatro eventos exclusivos para nuestras clientas del programa de lealtad, espacios pensados para agradecer, compartir y celebrar esa relación que va más allá de la joya. Y si hablamos de favoritos, el Grace Chain se convirtió en la pieza más vendida del año, confirmando su lugar como un esencial PM.
Al cerrar 2025, no solo con un Holiday Drop, sino con un gran mensaje, entendemos que este PM Wrapped no es un resumen, sino una pausa. Una forma de mirar lo vivido, agradecer lo compartido y seguir adelante con la misma curiosidad con la que empezó el año. Porque si algo nos dejó este recorrido, es la certeza de que el movimiento continúa.

