Bogotá cerró una nueva edición de Bogotá Fashion Week y sin duda, este año se sintió completamente diferente. Una semana marcada por propuestas más arriesgadas, pasarelas memorables y marcas que demostraron que la moda colombiana está viviendo uno de sus momentos más relevantes.
Entre nuestros momentos favoritos estuvo el regreso de Kika Vargas a las pasarelas colombianas después de diez años. Un show imponente, lleno de siluetas escultóricas, dramatismo y una visión creativa que convirtió el desfile en una experiencia inolvidable.
KIKA VARGAS: EL REGRESO MÁS ESPERADO.
Con una colección teatral y profundamente femenina, Kika Vargas inauguró Bogotá Fashion Week con una de las pasarelas más impactantes de la semana. Volúmenes exagerados, flores pintadas a mano y construcciones arquitectónicas marcaron un regreso que recordó por qué su universo creativo sigue siendo uno de los más relevantes de la moda latinoamericana.
OLD MAQUIINA: LO DISRUPTIVO COMO LENGUAJE.
Old Maquiina presentó una colección experimental donde los contrastes, las siluetas irregulares y la estética industrial se convirtieron en protagonistas.
Una propuesta arriesgada y emocional que además contó con nuestras joyas dentro del styling del desfile, integrándose naturalmente a la narrativa visual de la marca. El color rojo, las transparencias y la estructura fueron los protagonistas durante el show.
LA PETITE MORT: LA NUEVA VISIÓN DE LA SASTRERÍA.
La Petite Mort sorprendió con una propuesta completamente diferente a lo que ya conocíamos. Esta temporada, la sastrería tomó un nuevo lenguaje a través de mezclas de tejidos, estructuras deconstruidas y una paleta de color simplemente exquisita. Cafés profundos, terracotas y rojos intensos dominaron una colección sofisticada y profundamente sensible, donde los materiales y las texturas fueron protagonistas absolutos.
Bogotá Fashion Week 2026 confirmó algo importante: la moda colombiana está entrando en una nueva etapa. Más libre, más artística y más auténtica que nunca.

